La gran juerga verdiblanca
En 1967 se puso fin al Código Hays, el listado que, en la tierra de las libertades, detallaba qué tramas, comportamientos o asuntos estaban prohibidos y qué cosas podía enseñar o no una película. Coincidió en el tiempo con el fin de una era, con el del dominio absoluto de los grandes estudios y su sistema de elaborar películas -muchas de ellas obras maestras- como si de una cadena de montaje se tratara. Se inició entonces una especie de destape a la americana que fue por dos direcciones. Por un lado, tras unos años de felicidad, barrio residencial y una amenaza que sólo procedía del exterior, se empezaron a parir películas que enseñaban las miserias del propio sistema americano. El país había perdido la inocencia con el asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam, Nixon y el Watergate y apareció una generación de directores, muchos de ellos procedentes no ya de la misma industria, sino de la universidad, que diseccionaron su propia sociedad y demostraron que no son tan guap...